Hacia un entendimiento nuevo de las técnicas corporales  (X)

 

Definición de torsión: (del lat. Torsio, -onis). Acción y efecto de torcer o torcerse algo en forma helicoidal.  Definición de retorsión: Torcimiento de una cosa, dándole vueltas alrededor de sí misma

Si realizáramos un movimiento de torsión  en cualquier parte de nuestro cuerpo, de acuerdo con esta definición, de forma literal, podríamos llegar a lesionarlo gravemente. Podemos torcer o retorcer un trapo mojado, pero no nuestra columna vertebral o nuestras articulaciones.

¿Dónde está, pues, la diferencia? Pues que el trapo soporta una torsión en toda su extensión, en cambio nuestra columna vertebral no. El estudio de movimiento biomecánica de nuestra columna vertebral nos revela que moviliza al tronco haciendo que este realice movimientos curvos comparables a los de una serpiente o una cinta métrica. Cada parte de nuestra columna tiene una movilidad diferente. Veamos qué movimientos específicos realiza cada sección de nuestra columna.

Ej. Nº1: Si realizamos una torsión en la zona lumbar podemos llegar a forzar esa zona y provocar lesiones, desde lumbago a problemas en los discos, ya que la zona lumbar no permite el movimiento de torsión. Algo similar ocurre con las rodillas. Por eso a la hora de movernos es importante tener muy presente estos conceptos.

La columna vertebral presenta varias regiones. La región cervical, la región dorsal, la región lumbar y el sacro, que  en su conjunto forman cuatro curvas. Tenemos el sacro, convexo hacia atrás; la zona lumbar, cóncava hacia atrás; la región dorsal, convexa hacia atrás y la zona cervical, cóncava hacia atrás. La pronunciación, extensión y alineación de estas curvas son distintas en cada individuo y además cambian a lo largo de su vida, de acuerdo a la evolución de las constantes biomecánicas que las condicionan.

El punto donde quiero detenerme, es en la columna lumbar donde, por la conformación particular de sus vertebras, los movimientos que podemos realizar son de flexión, de extensión y de inclinación lateral. Por el contrario, los movimientos de rotación no forman parte de su repertorio de biomecánica.  De manera que cuando realicemos un movimiento de torsión sobre nuestro eje vertical, no intentemos retorcernos desde la zona lumbar, sino despegar esa zona, de manera que queda libre en la realización de ese movimiento, tal como podemos apreciar en la foto 1. Sin ese despegue, la torsión es potencialmente peligrosa para la zona lumbar, pudiendo generar lesiones o acentuar lesiones existentes.

Deberíamos intentar percibir la forma y función de cada uno de nuestros engranajes para poder aplicar el movimiento que nos permite nuestra conformación anatómica y no ir en contra de ella por causa de una imposición errónea, proceda  de quien proceda y de la forma que sea. En última instancia, nosotros somos los responsables de los movimientos que realizamos. Tampoco vamos por detrás del primero que se tira por un puente colgado de un hilo o baja sin dudarlo por una pista negra de esquí. Eso sí, en ambos casos el paisaje puede ser maravilloso y llevar a engañarnos.

Otro punto interesante que merece nuestra atención son las rodillas. Al igual que con la zona lumbar, debemos tener sumo cuidado a la hora rotarlas, ya que no sólo tiene bastante  limitado ese tipo de movimiento, sino que es una de las articulaciones más inestables de todo el cuerpo.

Para observar la rotación externa e interna de la rodilla, será a partir de estar en flexión, ya que en flexión los ligamentos de la rodilla están distendidos. Si se observa rotación interna de rodilla cuando está extendida no se trata de la rotación de la rodilla, sino de la cadera. Por eso es tan importante sentir que la articulación de rotación es la coxofemoral y la rodilla es una bisagra.

Por ejemplo, para mantenerse en pie, sobre un solo pie y con la rodilla doblada, se necesita una estabilización muscular, como podemos apreciar en el ejercicio de la foto 2, la cual es la suma de varios factores:

  • Que el cuádriceps trabaje para impedir que la rodilla se doble más.
  • Que los músculos rotadores trabajen para impedir o frenar las rotaciones.
  • Por el interior se activa el vasto interno, sartorio, recto interno y semitendinoso.
  • Por el exterior se activa vasto externo, bíceps y tensor de la fascia lata.

Para que exista un equilibrio entre los músculos del interior y del exterior, será importante direccionar todos estos músculos de tal manera que ayuden a la estabilización y alineación de mis rodillas con el resto del cuerpo.

Todo este lenguaje parece complicado a primera vista, incluso después de leerlo varias veces algunos dirán, parece interesante, pero no entiendo nada. Sólo con el tiempo, combinando el lenguaje con nuestras propias percepciones, nos damos cuenta de que algo sí quedó de la última vez y lo entendemos cada vez más. Es un proceso de autoconocimiento guiado que nos invita a respetar nuestros tiempos únicos y personales.

Seguramente muchas de mis alumnas que lean este articulo se vean reflejadas en las clases o, como algunas han llegado a comentarme “…has escrito lo que nos repites en cada clase…”. Puede que no sea la forma más ortodoxa de enseñanza, la cual más bien se basa en el concepto de imitación externa (Tú mírame – de paso admírame – y haz lo mismo sin pedirme explicaciones molestas), pero sí que hará que cada uno sienta mayor bienestar en cada ejercicio, bien sea en los que eran casi inverosímiles o en los que no hemos tenido ningún problema en ejecutarlos gracias al aumento de nuestra percepción, conocimiento, sentimiento y movilidad.

©Claudia Bedacarratz.  Profesora de técnicas corporales (Pilates, Biomecánica, Yoga), Bailarina profesional y actriz, dicta conferencias regularmente.

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