Hacia un entendimiento nuevo de las técnicas corporales (XXIII)

Si al tratar de copiar los movimientos que realiza nuestro monitor, repetimos una y otra vez los mismos errores, algo no va bien.

 Si nos damos cuenta de que no fluimos en una secuencia de movimientos, si las respuestas que nos ofrecen son contrarias a lo que experimentamos en nuestro cuerpo, si estamos experimentando impedimentos para realizar los ejercicios, podríamos decir que es algo normal que pasa a todo el mundo. Sin embargo, en la medida que aumenta la frecuencia de estos cuestionamientos,  será más probable que la causa no seamos nosotros, sino la persona que dirige la clase.

 

En mi experiencia como alumna puedo decir que una clase bien direccionada nos cuestionamos muy poco lo que hacemos y cómo lo hacemos, es más, inconscientemente tendemos a suprimir las dudas por existir una identificación emocional con los elementos expuestos por el monitor. Pero también he estado en muchas clases en las que el monitor se mueve a la par del alumno, como en un DVD, eso sí, hablando sin parar, pero no reparando en sus alumnos.  Se rompe el diálogo y resulta que nos convertimos en fotocopiadoras con fallos.

 

El diálogo es un elemento imprescindible entre monitor y alumno para que éste pueda empezar a fluir en sus movimientos. Las explicaciones previas al ejercicio y correcciones sobre la marcha son imprescindibles. El alumno necesita estos dos elementos como el agua para poder soltarse y, con la práctica, fluir libremente.

Eventualmente, se pueden añadir algunas conclusiones que ayuden a situar el ejercicio en el contexto o temática de la clase.

 

Tomemos como ejemplo dos ejercicios de estiramiento y localización de músculos de la espalda, concretamente del dorsal ancho.

 

Explicaciónes previas:  Hablar de su inserción y movilidad, si es posible mostrar una lámina como referencia teórica. Nace en las vértebras D7 a la Lumbar 5 (apófisis espinosas), en la cresta iliaca y en las cuatro últimas costillas, cara externa.  Si actúa desde los dos lados este musculo es extensor de la columna dorso –lumbar. Si el hombro es el punto móvil, realiza la rotación interna, aducción y la retropulsión de hombro.

 

Al principio esta terminología parece difícil de asimilar, pero poco a poco nos iremos familiarizando con la localización de nuestras partes anatómicas, sin la necesidad de convertirnos en médicos.

 

 

 

Primer ejercicio:

Sentado en un balón cerca de la pared, colocar pies sobre  el zócalo y tomar la barra. Desde los dorsales anchos, teniendo la sensación de abrir y ensanchar la espalda. Estirar piernas e ir hacia atrás con las caderas.

 

Primer ejercicio:

Sentado en un balón cerca de la pared, colocar pies sobre  el zócalo y tomar la barra. Desde los dorsales anchos, teniendo la sensación de abrir y ensanchar la espalda. Estirar piernas e ir hacia atrás con las caderas.

Segundo ejercicio:

Desde cuatro patas con todo el tronco apoyado en el balón. Luego extender las piernas hacia las diagonales y los brazos hacia la barra desde los dorsales.

 

 

Cuáles serían las correcciones más habituales?

Primer ejercicio: Generalmente, cuando se extienden las piernas, se tiende a hundir las ingles. Deberíamos aprovechar el balón para empujar los isquiones hacia él y, desde allí, alargar nuestras piernas.

Segundo ejercicio: Suele costar colocar los 2 brazos en la barra, cuando hay demasiada fuerza sostenida en la zona dorsal alta. Es recomendable realizar este ejercicio en 2 fases: Primero con un brazo y luego con el otro.

 

Concluyendo, debemos aplicar la fuerza de los dorsales anchos no de forma aislada, sino integrándola con las zonas con las que ya estuvimos trabajando, para ir profundizando en cada clase. El objetivo es interiorizar el conjunto de movimientos para poder exteriorizarlos con mayor fluidez. De esta manera desaparecerán las dudas y evitamos quedarnos en una copia vacía cayendo una y otra vez en los mismos errores, a veces incluso peores, a pesar de todos nuestros esfuerzos.  Si comenzamos a ser más selectivos con las clases a las que asistimos, cambiando de monitor antes de que hayamos conseguido destrozar alguna parte de nuestro cuerpo, los beneficios se harán patentes rápidamente.

 

Recordad que independientemente de vuestro nivel, edad, predisposición física o mental, estamos invirtiendo lo más valioso que tenemos: nuestro tiempo.  Es justo exigir una metodología de enseñanza que haga honor a esa inversión. Porque si aprovechamos bien el tiempo, el gasto correspondiente, aun siendo mayor, siempre se justifica.

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