Hacia un entendimiento nuevo de las técnicas corporales (XXIV)

 

 

Quiero dedicar este artículo a mi maestro Alfredo Gurquel, recientemente fallecido, pero vivo en los corazones de sus discípulos y alumnos, que fueron testigos de su arte y amor.

La principal pauta de una clase de estiramiento por biomecánica es estirarse hacia diferentes direcciones, colocando siempre las articulaciones a partir de la acción muscular que se ejerce sobre ellas y teniendo como protagonista al músculo que se desee trabajar. Es así como podemos proyectar y liberar los movimientos.

La teoría, como suele hacerlo, brilla por sí sola, pero sólo con la práctica podremos sacar provecho de ella. Hay que elaborar y vivenciar este concepto, llevarlo a la vida cotidiana. Aceptando que aparezca ese toque personal que cada uno de nosotros le damos al desarrollo del ejercicio, vivenciando la movilidad desde nuestras posibilidades particulares, evitando el mimetismo excesivo con patrones de supuesta excelencia que sólo nos puede traer frustraciones, privándonos de explorar nuestras propias condiciones desconocidas.

 

Analicemos más de cerca estos tres conceptos fundamentales, centrándonos en la articulación de la cadera.

 

Colocar una articulación: Cada articulación en nuestro cuerpo puede tener una mayor o menor movilidad, llegando incluso a la inmovilidad. En clase nos centraremos en aquéllas que permitan continuas movilizaciones, como la cadera. La articulación de la cadera, entre la cabeza de fémur y el acetábulo del hueso pélvico, articulación coxofemoral, constituye una rotula mecánica, diseñada para soportar peso. Los movimientos de la articulación son la flexión, la aducción, la abducción, la rotación medial y lateral del fémur. Si esta articulación la rotamos hacia afuera tendrá mayor encaje dentro del hueco del acetábulo del hueso pélvico y se equilibrarán más las fuerzas que confluyen sobre ella. Así que colocar, en síntesis, significa equilibrar.

 

Direccionar mediante la acción muscular: Por ejemplo, en la rotación del fémur participan los músculos que direccionan el trocánter mayor hacia adelante o hacia atrás respectivamente, respecto del acetábulo. Tenemos a los músculos profundos de la cadera, los pelvitrocantéricos, piramidal, cuadrado crural, obturador interno, géminos de la cadera y obturador externo. Todos producen la rotación externa del fémur. Por lo tanto, el trocánter mayor, moviéndose hacia atrás, intensificará la rotación externa de la cabeza de fémur y, de esta manera, estaríamos direccionando y estirando los músculos pelvitrocantéricos hacia el hueso sacro, evitando el acortamiento de éstos.

 

Liberación articular: Su acción, aunque es mínima en amplitud,  produce una descompresión muy agradable de la articulación, sobre todo si hay problemas articulares en la zona cartilaginosa.

 

La autora con Alfredo Gurquel. Foto tomada en el Estudio de Alfredo Gurquel y Juana Lederer, Buenos Aires, 2013.

 

©Claudia Bedacarratz

En la actualidad dirige el Estudio Luna en Madrid impartiendo clases, seminarios e intensivos a bailarines, músicos, artistas y monitores y cualquier estudioso de las técnicas corporales interesado en trabajar con mi metodología.

Artículos anteriores e información en www.estiramiento.blogspot.comwww.facebook.com/estudioluna5

 

Pongamos un sencillo ejercicio. Vemos en la foto cómo se estiran los músculos pelvitrocantéricos de la pierna izquierda. Como no sirve de nada trabajar aisladamente una zona, son muy importantes los puntos de partida de una postura. En ésta es fundamental empujar los isquiones hacia el suelo para alargar nuestra columna en sentido contrario y poder rotarla sin peligro de lesión. Concretamente, estaríamos colocando las cabezas de fémur hacia fuera y los trocánteres hacia atrás, direccionados por los trocantéricos y proyectando todo nuestro cuerpo a partir de esta.

 

Los detalles de cada postura son interminables. La mayoría de los cursos de formación nos venden únicamente visiones parciales. De manera que uno deberá investigar por su cuenta, adquirir una buena base con la metodología adecuada es la clave para poder disfrutar de nuestro cuerpo en movimiento y, a partir de ahí, seguir investigando.

 

Gurquel, reconocido ya no sólo en su país natal como uno de los grandes investigadores de las técnicas corporales,  alentó a sus discípulos,  a partir de una buena base de metodología y conocimiento anatómico, a precisamente eso, ser inconformistas y seguir investigando. El conocimiento nos mueve, la rutina termina por inmovilizarnos.

 

¡Gracias por todo, maestro!

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